El presidente Donald Trump hizo un llamado a la privatización de las operaciones de control de tráfico aéreo del país en su proyecto de presupuesto, algo que ha sido una de las principales prioridades de la industria aeronáutica.

La propuesta plantea que pasar las operaciones de control de tráfico aéreo de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) a una “organización independiente, no gubernamental” haría que el sistema fuera “más eficiente e innovador, al tiempo que mantiene la seguridad”.

Diariamente, existen alrededor de 50 mil vuelos comerciales y de otro tipo en Estados Unidos. Ambas partes del debate de privatización afirman que el sistema es uno de los más complejos y seguros del mundo. La FAA seguiría brindándole al sistema supervisión en materia de seguridad de acuerdo con un plan de privatización del Congreso
Las aerolíneas han cabildeado de arduamente por un cambio, y afirman que el programa NextGen de la FAA para modernizar el sistema de tráfico aéreo ha demorado demasiado y ha producido muy pocos beneficios. Funcionarios de la industria señalan que la privatización despejaría a las operaciones de tráfico aéreo de las incertidumbres anuales del proceso presupuestario del Congreso, mismo que ha obstaculizado la capacidad de la FAA para realizar compromisos de contrataciones a largo plazo.

“Nuestro sistema es seguro, pero es obsoleto y no tan eficiente como debería o podría serlo”, dijo Nick Calio, presidente de Airlines for America.

La Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo, el sindicato que representa a los 14 mil controladores de la FAA, respaldó una infructuosa campaña en el Congreso en pro de la privatización el año pasado. El organismo dijo que evaluará el plan de Trump. Funcionarios sindicales se han quejado de que la FAA ha sido incapaz de resolver la falta de personal en algunas de las instalaciones de control aéreo de mayor tráfico en el país, y señalan que se han visto desalentados por el lento progreso en el esfuerzo de modernización.